Los capitanes de Cuba y Rumania intercambian banderines durante la ceremonia previa al partido de la Copa Mundial 1938
Por Steven Torres, ANCCIF Presidente (Publicado el 6 de junio 2026)
Hasta el día de hoy, la mejor posición en una Copa Mundial de FIFA para una nación caribeña le pertenece a Cuba. En 1938, los Leones del Caribe viajaron a Francia, desafiaron los pronósticos y grabaron sus nombres en la historia del fútbol al convertirse en la primera selección de su región en alcanzar los cuartos de final del torneo.
Clasificar sin patear un balón
El viaje de Cuba a Francia fue nada menos que insólito. Tras una ola de drásticos retiros del torneo por parte de las potencias futbolísticas de Norte y Sudamérica —incluyendo una victoria por forfeit (1:0) a último minuto sobre la gran favorita, Argentina—, los Leones del Caribe clasificaron inesperadamente a la Copa Mundial sin disputar un solo partido.
Dirigido por el técnico nativo José Manuel Tapia, Cuba llegó a Europa con una ajustada plantilla de 15 jugadores. Solo un veterano, Pedro Ferrer, permanecía de aquel legendario equipo que ganó el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 1930. Fieles a sus raíces caribeñas, el equipo llevó a Francia una filosofía de ataque abiertamente explosiva, llenando la convocatoria con ocho delanteros nominales.
El emocionante duelo de Toulouse contra Rumania
Bajo un implacable formato de eliminación directa, Cuba quedó emparejada con la experimentada selección de Rumania en los octavos de final. El partido comenzó el 5 de junio en el Stade du T.O.E.C. de Toulouse ante 7,000 aficionados.
Rumania abrió el marcador en el minuto 35, pero la estrella cubana Héctor Socorro empató el juego justo antes del silbatazo del medio tiempo. La segunda mitad desató la maravilla histórica: en el minuto 69, José Magriñá cobró un magnífico tiro de esquina que se coló directamente en la portería rumana. Los historiadores celebran ampliamente este tanto como el primer “gol olímpico” en la historia de los Mundiales. Aunque Rumania empató cerca del final para forzar el tiempo extra, y ambos equipos intercambiaron goles en la prórroga para terminar en un electrizante 3:3, Cuba demostró que merecía estar en el escenario mundial.
El triunfo en el partido de desempate
Debido a que los tiros penales aún no existían, se convocó a un partido de desempate de alta tensión cuatro días después (9 de junio). Los partidos de desempate eran raros y agotadores, reflejo de otra eliminatoria celebrada ese mismo día en la que Suiza sorprendió a Alemania al vencerla 4:2 en el Parc des Princes de París.
Ante 8,000 espectadores en el mismo escenario de Toulouse, Rumania volvió a golpear primero. Sin desanimarse, el implacable ataque de Cuba rindió frutos en la segunda mitad. Socorro anotó su tercer gol del torneo en el minuto 51 para igualar el marcador, y solo seis minutos más tarde, Tomás Fernández mandó el balón al fondo de la red para sellar el histórico gol de la victoria. Contra todo pronóstico, los Leones del Caribe avanzaban a los cuartos de final.
Barro, lluvia y una valiente despedida
El 12 de junio, Cuba llegó al Stade du Fort Carré de Antibes para enfrentar a Suecia en los cuartos de final. Esta vez, los elementos se volvieron en su contra. Un diluvio torrencial inundó por completo el terreno de juego. Al no estar acostumbrados a correr entre el lodo denso y el agua estancada, los jugadores cubanos lucharon por mantener el equilibrio, lo que permitió que la implacable ofensiva sueca dictara el ritmo del partido.
Suecia navegó hacia la victoria respaldada por sendos tripletes (hat-tricks) de Harry Andersson y Gustav Wetterström. Cuba tuvo una oportunidad de oro para romper el cero en el minuto 42, pero el portero sueco Henock Abrahamsson detuvo el penalti cobrado por Fernández.
El desenlace
Aunque su travesía terminó en el lodo de Antibes, Cuba regresó a casa como héroes. Suecia avanzó al partido del tercer lugar, perdiendo la medalla de bronce ante Brasil en Burdeos, mientras que la legendaria Italia de Vittorio Pozzo retuvo su corona al derrotar a Hungría por 4:2 en París. Casi un siglo después, el espíritu valiente de los Leones del Caribe de 1938 sigue siendo el estándar de oro para el fútbol caribeño.
Copa Mundial 1978
Cuba Convocatoria
Arqueros: Juan Ayra (CD Hispano América), Benito Carvajales (CD Centro Gallego);
Defensas: Jacinto Barquín (SRS Juventud Asturiana), Manuel Chorens (CD Centro Gallego);
Mediocampistas: Joaquín Arias (SRS Juventud Asturiana), Pedro Bergés (Real Iberia FC), José Antonio Rodríguez (CD Centro Gallego);
Delanteros: Juan Alonzo (CD Centro Gallego), Tomás Fernández (CD Centro Gallego), Pedro Ferrer (Real Iberia FC), José Magriñá (CD Centro Gallego), Carlos Oliveira (CD Hispano América), Héctor Socorro (Real Iberia FC), Mario Sosa (Real Iberia FC), Juan Tuñas (CD Centro Gallego).
DT: José Manuel Tapia (CUB)
Nota del Editor: Reconocimiento al ANCCIF Miembro – Alfonso Moncada (Cuba) por su asistencia en este artículo y fotos.
Selección cubana de la Copa Mundial 1938
Acción del partido Cuba-Rumania durante la primera ronda del torneo
Arquero cubano Benito Carvajales atrapa el balón durante el empate 3:3 con Rumania
Cuba lucha por el balón contra Rumania durante el partido de desempate 'replay'
Cuba defiende el ataque de Suecia en los cuartos de final